Aula de Astronomía de Durango

 
 

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La verdadera historia de Plutón, el planeta que en realidad nunca existió.

En la historia del Sistema Solar ha habido varios astros que se ha pensado que existían, incluso alguien decía que los había visto, pero eran totalmente imaginarios: El planeta Vulcano, presunto causante de la retrogradación del perihelio de Mercurio, Transplutón, el décimo planeta que aparecía en los libros de texto de los años 70 y algunos tuvimos que estudiarlo para que no nos faltara ninguno en el examen y poder sacar buena nota, el planeta que faltaba entre Marte y Júpiter y que nada tenía que ver con los asteroides encontrados luego en el lugar predicho y hasta otra luna imaginaria de la Tierra. 

El caso de Plutón es diferente. Existe un astro con ese nombre, pero no se corresponde ni a lo que es un planeta, ni a lo que su nombre debería indicar, ni a lo que alguien pensó que debía existir, ni a lo que durante más de 25 años se buscó, ni a lo que luego se pensó que se había encontrado, ni a lo que décadas después se creía que era.

Incluso puede decirse que el planeta Plutón es fruto de un resultado erróneo en unos cálculos donde se utilizó un dato incorrecto y se puede afirmar sin ninguna duda que si ese error no se hubiese producido, en ningún libro habría aparecido nunca un planeta con el nombre de Plutón. Habría sido descubierto mucho más tarde, se habría clasificado como lo que es, un cometoide del cinturón de Kuiper, y nunca se le habría dado el nombre de un dios de primer orden en el escalafón de las divinidades romanas.

Desde que en 1930 se descubrió y se le bautizó y hasta hace muy pocos años, lo que cualquier astrónomo o cualquier persona, profano o científico pensaba cuando decía u oía el nombre de Plutón, en realidad no existía.

Búsqueda y descubrimiento

Realmente la historia de este astro no empieza en 1930 cuando fue descubierto, ni siquiera 25 años antes cuando empezaron a buscarlo. Aunque parece que no tenga nada que ver con él, podría decirse que el germen de la notoriedad de este astro estaría en 1781 cuando Herschel encontró Urano o al menos cuando con el paso de los años se vio que la órbita de Urano presentaba ciertas anomalías. Después de sendos estudios teóricos de Adams y Leverrier que calcularon dónde debía estar un planeta que perturbase a Urano, que no se movía siguiendo exactamente las leyes de Kepler, se buscó donde debía estar y allí lo encontraron en 1846 siendo bautizado con el nombre de Neptuno.

Posteriormente este éxito motivó una búsqueda similar de otro planeta. Neptuno explicaba las perturbaciones de Urano pero no totalmente, según los datos erróneos que se manejaron. Nuevos cálculos, y nuevas observaciones hasta encontrar al ¿Planeta causante? Pero si Urano se encontró en una hora, para encontrar a Plutón se necesitaron 25 años. El astrónomo Percival Lowel había vivido obsesionado con su búsqueda y tras su muerte Clyde Tombaugh lo "encontró".

 El descubrimiento de un nuevo planeta en pleno siglo XX supuso todo un acontecimiento sobre todo en Estados Unidos patria del descubridor. Hubo varias propuestas para nombrarlo, y se eligió Plutón, el dios romano del inframundo, y cuyas dos primera letras eran las iniciales de Percival Lowel, sugerido por la niña de 11 años, Venetia Burney.

Todo este sentimiento popular que parece caló en gran parte del país es lo que quizás pueda explicar el alargamiento artificial de la agonía de este astro unos cuantos años en que ha sido evidente que su muerte como astro de máxima categoría en el Sistema Solar estaba anunciada.

Ya al principio quedó claro que Plutón no era el astro que se estaba buscando. Era demasiado pequeño, porque los cálculos suponían que debía ser similar a Urano para influir sobre él; pero de todas formas en aquella época no existían métodos ni instrumentos para obtener medidas precisas del tamaño a esa distancia.

Decadencia

Conforme fueron pasando los años, el tamaño estimado de Plutón se ha ido reduciendo, pero no han sido datos fiables. Aunque en 1950 se estimó que era menor que Marte, incluso en guías editadas hace 30 años aparece con un tamaño mayor que la Tierra.

Un dato no muy divulgado pero fundamental en esta historia es que cuando la nave Voyager 2 pasó cerca de Neptuno midió su masa con mayor exactitud de la que se conocía, y con los nuevos datos se comprobó que Neptuno explicaba al 100% las alteraciones en la órbita de Urano. ¡Plutón no era necesario! El trabajo de toda la vida de Percival Lowel fue en vano y sin sentido. Lo que Clyde Tombaugh encontró no tenía nada que ver con lo que buscaba porque sencillamente no existía.

En 1978 se produjo una circunstancia decisiva para conocer el verdadero valor de la masa y el tamaño de Plutón, y fue el descubrimiento de su satélite Caronte. Con los datos que aportó se vio que el diámetro exacto de Plutón era de 2300 km y su densidad próxima a 2. Era evidente que por el tamaño no era un planeta. Además con el descubrimiento a partir de 1992 de los cuerpos del cinturón de Kuiper quedaba claro que Plutón era uno más de ellos, compartiendo espacio y estructura; y aunque el hecho de que todavía era el más grande permitía a sus defensores establecer una diferencia con estos cuerpos, solo era cuestión de tiempo el que se descubriese otro mayor.

Antes de que ello ocurriera, en 1999, ya hubo una circunstancia que cuestionó oficialmente el estatus de Plutón. Los asteroides se nombran con un nombre propio y un número correlativo según su descubrimiento y determinación de parámetros orbitales, y en ese momento faltaba poco para llegar al asteroide 10000; y puesto que parecía evidente que Plutón acabaría catalogado como asteroide, era una oportunidad para otorgarle al menos un número redondo en honor a su historia. Varias veces, y de diferente manera llegó a votarse esta posibilidad, pero llegaron presiones incluso desde la opinión pública norteamericana y no se aceptó ni siquiera la propuesta de otorgarle el estatus doble de planeta y asteroide. Incluso la Unión Astronómica IInternacional para zanjar el tema en aquel momento llegó a una definición de planeta absurda e interesada: Cuerpo que gira alrededor de una estrella cuya masa está comprendida entre la de Plutón y 15 veces la de Júpiter.

Sin embargo, lo que tarde o temprano tenía que ocurrir, ocurrió.  En el verano de 2005 se anunció el descubrimiento (en realidad se descubrió antes pero se mantuvo en secreto mientras se analizaban sus características) de un astro del cinturón de Kuiper mayor que Plutón, al que luego se le ha llamado Eris. Era evidente que si Eris no se consideraba como planeta, Plutón debería perder la categoría; pero los astrónomos se dieron un plazo de un año para decidir, hasta el congreso que se iba a realizar el siguiente verano. 

Y llegó la hora de la verdad; agosto de 2006, reunión de la U.A.I en Praga. 10 días antes de la decisión final, la comisión encargada de elaborar una propuesta la hace pública y en ella se puede apreciar cómo se riza el rizo para intentar salvar a Plutón. Un rebuscado enunciado que aumentaba bruscamente hasta 12 el número de planetas y volvía a incluir como tal a Ceres además de Eris y Caronte, y que sin duda daría pie a ir incluyendo progresivamente a otros astros del cinturón de Kuiper, con lo que la familia no solo se convertía en numerosa sino en potencialmente ilimitada en un futuro. Era absurdo dar una segunda oportunidad a Ceres que ya fue considerado como planeta durante unos años después de su descubrimiento, pero la solución rocambolesca para mantener a Plutón pasaba por ahí. Estaba claro que tal chapuza no tenía ningún sentido, y parece ser que en medio de acaloradas discusiones surge otra propuesta que deja las cosas en su sitio dejando solo ocho planetas. Muy a pesar de algunos era la única alternativa coherente y lógicamente salió aprobada el día 25 de agosto. 

Descenso a la segunda división

Otra consecuencia de la decisión tomada, ha sido la creación de una segunda división: la de los planetas enanos. De momento además de Plutón inicialmente otros tres astros estaban en ella y recientemente se han incluido otros dos. Parece que ha sido una concesión hacia la anterior propuesta para mantener así a Plutón todavía en un lugar destacado aunque no tanto como antes. Parece lógico que en un futuro próximo sea eliminado este concepto de planetas enanos en que se incluyen astros que tienen muy poco en común como un asteroide rocoso del cinturón principal (Ceres) y algunos de los asteroides helados del cinturón de Kuiper.

Con la propuesta final, las tres condiciones que tiene que cumplir un astro para ser considerado oficialmente planeta no dejan de ser enunciados artificiosos para incluir o no a Plutón. Posiblemente no cambiarán en mucho tiempo porque es muy poco probable que se encuentre algún nuevo astro en el sistema solar que pueda cumplirlas o que origine una polémica como la reciente. Pero aparte de "moverse alrededor del Sol" o "tener suficiente masa para ser esférico" no deja de resultar extraño el enunciado de la tercera condición, la "decisiva" para excluir a Plutón: "Un planeta debe de haber barrido su órbita". Tomada literalmente, varios planetas dejarían de serlo. Ni Júpiter ni la Tierra tienen su órbita limpia de asteroides. Los llamados troyanos y coorbitales están sin barrer. En realidad parece que el error está en una mala traducción del enunciado original que indicaba de los planetas debían dominar gravitatoriamente en su órbita.

En cualquier caso, pasando de estos planetas enanos que es una categoría artificial y caduca, y con los conocimientos actuales, además del Sol en el Sistema solar hay cinco o seis tipos de astros: Los 4 planetas gigantes gaseosos, los 4 planetas rocosos, los asteroides rocosos casi todos en el cinturón principal, los asteroides de hielo y roca del cinturón de Kuiper (entre ellos Plutón) situados más allá de la órbita de Neptuno y los núcleos cometarios de la nube de Oort. Por otra parte están los cometas que se pueden considerar astros de estos dos últimos grupos en una etapa avanzada de su evolución.

La historia continúa

A pesar de que los conocimientos actuales sobre Plutón no dejan lugar a dudas sobre las características de este astro, del grupo que forma parte y de los planetas, la discusión no se ha acabado y desde diversos foros se sigue pidiendo que se vuelva a incluir a Plutón como planeta.

Los argumentos van desde la desautorización de la decisión de la UAI en 2006 por la ausencia de muchos de sus miembros en la votación, hasta la idea de que el término planeta es más antiguo que la propia UAI y por ello no debería tener poder decisorio sobre lo que incluye, o que es un término de uso popular y debería estar en el pueblo la decisión.

En tal sentido se están realizando campañas de cara a la opinión pública para presionar y volver a cambiar el estatus de Plutón con votaciones incluidas a modo de referendum, como por ejemplo la que se recogía hasta hace poco en un link de una web de contenidos científicos y rigurosos. El link ya ha sido retirado pero aún se puede acceder directamente  y de momento ganan por abrumadora mayoría (80%) los partidarios de devolver a Plutón el status de planeta.

 

 
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