Aula de Astronomía de Durango

 
 

Materiales complementarios

 
 

La magia de los fenómenos de los satélites galileanos.

Los 4 satélites más grandes de Júpiter, en sus revoluciones alrededor del planeta, producen una serie de fenómenos no muy difíciles de seguir con un telescopio y un cielo limpio. OCULTACIONES y ECLIPSES cuando pasan por detrás del planeta o de su sombra, TRANSITOS del satélite y de la SOMBRA por delante del disco de Júpiter, suponen unos espectáculos  muy frecuentes y dinámicos, comparados con otros objetos a los que apuntan habitualmente nuestros telescopios.

Esto ocurre todos los años. Pero a estos fenómenos se unen este año 2015 los llamados fenómenos mutuos, unas serie de ocultaciones y eclipses entre los satélites, que ocurren solo durante varios meses cada 6 años.

Para los aficionados experimentados estos fenómenos mutuos suponen un aliciente mayor que los habituales, porque son más infrecuentes y más difíciles de observar. Pero quedan fuera del alcance de los aficionados neófitos.

De los mencionados 4 fenómenos habituales, los tránsitos tampoco son muy fáciles de observar por la mayoría de los aficionados que aún no han adquirido un cierto nivel observacional, ni por quienes tienen guardado en el armario aquel telescopio en el que con la idea frustrada de ver maravillas de colorines en el cielo gastaron unos cuantos euros o que con ilusión alguien les regaló, y que lleva tiempo sin usar después de observar la Luna media docena de veces y conseguir distinguir una noche los anillos de Saturno.

Pero los eclipses de estos satélites sí se pueden ver. Con cualquier telescopio, y desde la ventana de casa.

Antes de la oposición de Júpiter, por la distinta perspectiva desde el Sol o desde la Tierra, los satélites son eclipsados por la sombra de Júpiter cuando desde aquí les vemos acercándose al planeta, antes de pasar “por detrás”, y el eclipse normalmente acaba cuando están ocultados y no se puede ver. La excepción es Ganímedes y Calisto, que pueden acabar su eclipse antes incluso de comenzar la ocultación. Pero antes de la oposición Júpiter solo es visible de madrugada, en horas no adecuadas para el gran público.

Después de la oposición, el eclipse de los satélites comienza en la mayoría de los casos cuando están detrás de Júpiter y el final se produce cuando ya podemos verles lejos del planeta. En el caso de Ganímedes y Calisto, tanto el comienzo como el final del eclipse puede ocurrir tiempo después de acabada la ocultación.

Estos son los fenómenos que nos interesan, los más espectaculares y en este último caso, visibles a horas prudenciales.

 

Pero no todos los años se producen. Ocurren aproximdamente durante 3 años seguidos, pero los 3 siguientes no, ya que pasan por encima o por debajo del disco de Júpiter vistos desde la Tierra, pues su órbita está inclinada respecto a la posición de nuestro planeta. 

Este espectáculo es para todos los públicos. Quizás en opinión de algunos observadores experimentados sea algo simplón y sin mucho interés. Pero para los que aún tenemos alma de niño, y aunque también hayamos observado muchas veces esas otras sesiones para mayores “con reparos”, que se quiten todos los tránsitos y los fenómenos mutuos, tan difusos a veces que  no sabes si los estás viendo o no, y aún sabiendo cual es el truco de cada sesión  de ilusionismo, nos gusta dejarnos sorprender por estas desapariciones y apariciones misteriosas, que parece que ocurren por arte de magia.

 

 
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